Cosas que hacen bien

Cuando leo o pienso en la palabra bienestar, me brinda una sensación de tranquilidad en la mente o en el cuerpo – Bien estar, estar bien – aunque no es sencillo lograrlo en nuestro día a día. 

Daniel Siegel describe en uno de sus libros, una imágen que para mi es muy poderosa: para pensar y estar en un estado que nos proporciona tranquilidad y satisfacción, habla de este estado como un “río de bienestar”. Imaginar nuestra vida diaria como una corriente natural  de agua, en la cual cada uno de nosotros viaja por el centro de la misma, por donde fluimos de manera constante y tranquila dejándonos llevar en nuestro bote o canoa, disfrutando del paisaje y recorrido. Yo suelo imaginarme en el Río Aluminé en Neuquén, el cual visité con mis amigas un hermoso, divertido y caótico viaje (un relato para otro momento, tal vez) y que me trae grandes recuerdos. ¿Cómo es la imágen que se viene a tu mente?

Bien, claro  está que en este río donde la corriente nos permite el recorrido, la misma puede  jugarnos una mala pasada si no regulamos la dirección de nuestra embarcación. Es  decir, por más que disfrutemos de esta sensación de fluidez y tranquilidad, debemos estar muy presentes porque podemos virar hacia una de las orillas donde las aguas se tornan turbulentas y nos va a costar mucho navegar, controlar la situación estar “atrapado por la fuerza de embravecidos rápidos, y eres presa de la confusión y la agitación. Necesitas alejarte de la orilla del caos y volver a incorporarte a la serena corriente del río.” (Siegel, 2012). También puede ocurrir que nos dirijamos hacia la otra orilla, donde la profundidad es escasa y el bote puede encallar. Contrario al caos, esta es “la orilla de la rigidez”. “Nos negamos por completo a adaptarnos, a transigir o a negociar. Cerca de la orilla de la rigidez, huele a agua estancada, y los juncos y las ramas de los árboles impiden que tu canoa avance apaciblemente por el río del bienestar.” (Siegel, 2012)

Es difícil mantenerse en un estado de balance continuo, ni en un extremo ni el otro, ésto requiere mucha energía y atención. Según he aprendido estas habilidades se desarrollan al contar con múltiples “instrumentos de navegación”, los que a mi me gusta llamar como esas “cosas que me hacen bien”. Estos elementos, no son específicos, no hay una guía, no son únicos. Creo que hay tantos como personas existen en este mundo. 

En mi caso, busqué, probé, he cambiado dependiendo la la etapa en la que me encuentro. Pero si hay algunas cosas que considero  básicas, que se han arraigado en mí y he hecho parte de mi rutina porque me han ayudado a navegar y me siguen brindando gran bienestar.

La primera que quiero compartir es la lectura, como Roald Dahl a escrito “Los libros le dieron a Matilda un reconfortante y esperanzador mensaje: No estás sola”. Mi mamá, abuela y hermanos me leyeron de pequeña; vinculando este hábito a mis recuerdos y emociones agradables y felices. Luego, aprendí a leer y descubrí año a año las enseñanzas que los libros traían, estos mapas de letras que me permitían sumergirme en el río del bienestar y la calma. Hoy les leo a mis hijos y ya me entusiasma ver cómo se sumergen  en el agua de las palabras, buceando mágicas historias por sí mismos.

Por eso, en cada etapa de la vida creo que la lectura es la carta naútica que nos brindan información clave para el viaje de la vida.  

Entonces decidi armar este sector  para compartir libros que han sido grandes compañeros, algunos por entretenidos, otros por sus enseñanzas y otros porque me invitaron a viajar, explorar mis emociones y reflexionar con gran avidez. 

Así que empiezo a construir esta  selección de lecturas:

¿Cuáles son los tuyos y por qué los has elegido?

3 comentarios sobre “Cosas que hacen bien

  1. Quiero empezar esta entrada con una felicitación por animarte con este emprendimiento.
    Las dos notas me parecieron muy acertadas ya que soy una convencida del valor que tiene la educación para el desarrollo del ser humano. No hay avance sin pensamiento crítico.
    En relación a la lectura creo también que esta será para el que se adentre en ella, lo haga tanto solo como en compañía y también para su formación y crecimiento.

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